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Crónica Procesal

Entre pasillos y proveídos: esto no lo leí en las aulas.

En las aulas universitarias todo parece encajar de forma matemática: se interpone la demanda, el juez califica en los plazos previstos por el Código Procesal Civil, admite la demanda, se notifica válidamente y se convoca audiencia.

Sin embargo, cualquiera que haya caminado los juzgados de Lima sabe que el verdadero derecho procesal se aprende en la baranda en las colas, conversando con el notificador o esperando turno para consultar con el especialista legal o el que haga sus veces, Digo esto último porque muchas veces el personal administrativo, que parece manejar 'la agenda' del juez a su conveniencia, siempre sale con lo mismo: 'el juez no está' o 'el juez está en audiencia'. Qué casualidad que justo ocurra en las ocasiones en que la entrevista con el magistrado es un derecho.
“Un buen litigante no es únicamente quien domina la doctrina o cita jurisprudencia vinculante; es quien sabe hacer seguimiento fino a cada cédula y entiende que ningún proveído sale por inercia”

Uno de los mayores dolores de cabeza en cualquir proceso civil o mercial (repito cualquier tipo de proceso). Radica en el acto de notificación.
Cuanros procesos de ejecución o de desalojos quedan paralizados durante meses simplemente por que una cédula física regreso (o sea, se devolvió) con una razón confusa o porque la casilla notificada fue la del anterior abogado, parece difícil equivocarse, pero ocurre y cuando ocurre solo queda respirar y solicitar con amabilidad entre dientes que se vuelva a notificar.

Jadinson Trujillo

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